Carlos Julio Báez Evertsz

Una tarea de la Izquierda Democrática es definir una táctica democrática solidaria, conforme a la lucha de las clases populares, en un país dominado por partidos cuya meta principal es tomar el poder para continuar el festival de la corrupción y del beneficio personal de la casta política.

Por un lado tenemos el arco de partidos que han gobernado el país desde la caída de la dictadura de Trujillo (PR, PRD y PLD que han gobernado aliados con una retahíla de partidos de los cuales citamos a los principales: PRSC,FNP,PQD, PTD, PCT, y un largo etc. de partidos de izquierdas, marxista-leninistas, derechistas y de oportunistas para todos los gustos.

Queda una franja muy pequeña de partidos ultra minoritarios que mantienen un alejamiento del poder pero sin que su criticidad se refleje en militancia, adeptos o seguidores a sus ideas y propuestas. Quizás ello se deba a que son grupos políticos que se encuentran felices en su “zona de confort” y, no hacen propuestas viables, que sean percibidas por la población como reflejos de la percepción de sus necesidades reales o sentidas.

Cuando en política uno se adelanta tanto a las percepciones de la población uno se ve abocado a jugar el papel del “provocador” que desempeña su papel lo mejor que puede pero a sabiendas que lo que diga o haga no tiene ninguna consecuencia política. Aunque supongo que les dará una gran satisfacción íntima haber descargado su adrenalina, pero, obviamente, eso no es hacer política. Si son de derechas, para el interés de la burguesía, y si son de izquierdas, del “proletariado”. Admitamos que el onanismo también existe en política y es una necedad privarles de sus placeres solitarios.

Cuando se presenta, cada cuatro años, la oportunidad para renovar los cargos a través de las elecciones, se produce un realineamiento en dos ejes: el partido del gobierno y el principal partido de la oposición. Por decirlo, en términos psicológicos, los pesimistas apuestan y hacen alianzas con los gubernamentales y, los optimistas, con el principal partido de la oposición. Esa es una constante política. Cambian los líderes de los partidos, cambian las siglas, unos partidos cambian la orientación de sus alianzas pero el fenómeno es el mismo: una polarización entre el frente de los gubernamentales o de la continuidad versus el frente del recambio.

Ese agrupamiento lo promueve la ley electoral D’Hondt de mayoría proporcional corregida, por una parte, pero es también un habito de comportamiento electoral en RD, votar por quién es percibido que tiene mayor oportunidad de ganar, es decir, agrupar el voto hacia partidos o alianzas de partidos útiles. La “utilidad” es que siempre las opciones son muy similares y por ende las posibilidades de cambios sustanciales se reducen considerablemente. Votar útil es hacerlo por la continuidad no por la alternativa, no por el cambio sustancial.

¿Cómo se producen factualmente las alianzas? Absolutamente en búsqueda del interés de los líderes de los partidos por el método de la subasta: ¿Quién da más? Para algunos partidos se trata de colocar a sus dirigentes en puestos de salida en las listas electorales. Para otros -menos ambiciosos de cargos-, la transacción se basa en cuánto dinero “constante y sonante” aporta el partido dominante de la alianza. Este dinero se supone que va dirigido a emplearse en la campaña electoral, pero su uso es discrecional por los recibidores, que parte lo emplean en la campañas, en dádivas, en compra de votos, en ayudas familiares, a amigos y correligionarios, y una parte sustancial va a asegurar el futuro incierto de esos políticos accidentales, coyunturales o simples mercaderes de ese jugoso negocio que es la política en Quisqueya.

La política, sin ninguna duda el negocio más rentable del país. Un negocio redondo ya que el político no aporta ningún capital, utiliza dinero ajeno (de los contribuyentes), recibe un porcentaje del  presupuesto de obras y contratas sobreevaluadas, y encima recibe un alto salario mensual por esta labor, y normalmente,  si se descubren sus manejos, tiene bastante influencia, poder y dinero, para salir impune de las acusaciones.

Uno se pregunta si esa propensión del dominicano a hablar tanto de política y a ser verbalmente tan politizado, no tiene que ver con una gran inteligencia emocional, muy pragmática: percibe la política como el principal ascensor social. ¿Para qué arriesgar tiempo, formación, trabajo y capital, en emprender empresas diversas, si cualquier criollo listo sabe que la ganancia principal está en pillar un puesto en el Senado, en la Cámara de diputados, o en el amplísimo tren administrativo?

Ahora bien, una de las modas dominicanas es ser hiper crítico con los políticos -aunque siempre aspirando a ser parte de esa “clase política”-, y en ello se olvidan del papel que juegan muchos miembros del empresariado. Es algo típico que los empresarios, sean dominicanos de origen o extranjeros, realicen sus negocios más rentables  utilizando los mecanismos del poder político. El Estado es la vaca nutricia de sus elevados beneficios empresariales. Sea con contratos directos para suplir al Estado con bienes o servicios, ser exentos de manera extraordinaria del pago de impuestos o de tasas, permitirles construir en terrenos no aptos para ello por razones ecológicas o medioambientales, pagarles sobreprecios u otorgarles cualquier privilegio adicional.

Se habla mucho de la corrupción de los políticos-con razón-, pero nada o muy poco de los grandes corruptores del sector privado. Y algo  que tampoco se menciona aunque se produce muy habitualmente,-siguiendo en ello una costumbre  de la política de USA-, es el nombramiento en puestos de relevancia en función de los aportes financieros de empresarios a las campañas electorales de los partidos. Hay empresarios que tienen su cuota de nombramientos preferiblemente en ministerios ligados a la industria, la economía, el comercio exterior.

Otros empresarios tienen incluso hasta poder de veto, vetan  que se nombre o se destituyan de sus cargos a personas de su confianza o a quienes respaldan. Todo ello implica que existe un matrimonio  de interés entre empresariado y políticos que se basa en un apoyo mutuo, en base a un “quid pro quo”: tú me das una cosa a mí y yo te doy algo que te interese a ti. Hay mucha corrupción en la política dominicana, pero también hay muchos corruptores entre el empresariado. Se puede decir con el poeta  que políticos y empresarios en RD son de un pájaro las dos alas.

¿Qué puede esperarse de las elecciones generales de mayo de 2020? La palabra clave es incertidumbre. Después de la perplejidad causada por el sabotaje o terrorismo electoral del 16 de febrero, donde en el voto electrónico se vio que los partidos de oposición no existían como opción de voto, pero si era posible votar por el partido de gobierno, se puede decir que todo es posible en RD.

El resultado de las pesquisas será refutado según cuál sea la conclusión, si hay pesquisas y si se llega a alguna conclusión. Lo que se puede afirmar es que la chapuza ha sido tan grande, tan tercermundista o algo más, que es difícil pensar racionalmente que algo así se pueda haber realizado desde el Gobierno. Y lo digo desde la convicción no de creer en su escrupulosidad a la hora de hacer un fraude sino porque no acierto a comprender que de pronto gente tan hábil y astuta haya podido cometer una torpeza que ronda la debilidad mental absoluta.

También cabe la posibilidad que haya gente tan maquiavélica que sean capaces de urdir una trama tan cantinflesca con fines que resultan indescifrables. También hay otra opción interpretativa, que una parte de los hoy opuestos al Gobierno hayan propiciado tal desmán. Parece extraño hacerlo pero teóricamente hablando hay gente tan enrevesada que puedan intentar rizar el rizo, bajo el mantra de “o yo o el caos”.

Por ende, si en mayo hay elecciones, para los que mantenemos una línea política radical a favor de los intereses nacionales  del pueblo dominicano, lo que debemos es asegurarnos que pueda haber una opción electoral que en vista de los últimos acontecimientos, impida que tanto el ala gubernamental del PLD, como el ala disidente de ese partido, de la pretendida FP, separadas o unidas, puedan mantenerse en el gobierno.

Siguiendo el comportamiento político electoral de la RD la conclusión lógica sería apostar por el PRM. Ahora bien, por motivos que tienen que ver sin duda  con aglutinar votos, la dirección de ese partido apuesta por convertirse en un entramado de partidos dónde se produce una unión de fuerzas heteróclitas y yuxtapuestas en sus objetivos, ideas,  modos de proceder. Con el agravante -salvo ignorancia de mi parte-, de no existir un documento público explícito, puesto blanco sobre negro, de compromiso de  qué harán si accede el Gobierno. No sé si un documento bastaría, ya que la tradición es que los programas y los compromisos se firman y publican con meros fines publicitarios pero desde la convicción de que sólo los imbéciles creen que lo firmado tiene algún valor. Siempre y ya desde el poder se pueden exponer circunstancias atenuantes para no poder cumplir lo prometido o pactado.

Este autor desde larga data ha expuesto su arraigada convicción de que en RD los cambios en el gobierno son beneficiosos siempre, aunque solo sea por aquello que proclamaba Mosca y Pareto, de la circulación de las minorías gobernantes y la redistribución de poder, riquezas y privilegios entre múltiples actores y que no se vaya creando una casta enraizada en el Estado que incluso se arrogue el derecho a nombrar sucesores y heredar puestos en la maquinaria gubernamental. Por tanto, bienvenidos sean los cambios de personal político, aunque sea la escenificación del mismo guion con otros actores sobre el escenario político.

Por una tercera fuerza electoral alternativa

Lo que verdaderamente parece importante políticamente es coadyuvar a crear una tercera fuerza electoral representativa, una coalición de grupos políticos y de individuos progresistas y de reconocida trayectoria democrática y ética, donde nos sintiéramos a gusto todos los disidentes tanto del PLD, el PRM  y de sus múltiples y acomodaticias rémoras.

Los acontecimientos recientes crean unas condiciones objetivas y subjetivas que hace pocas semanas eran impensables. Hoy los acontecimientos nos han hecho avanzar en el tiempo político y lo correcto es llenar el vacío político existente contribuyendo a crear una fuerza popular, de izquierda pero profundamente democrática, dispuesta a cortar la corrupción, a avanzar en la institucionalidad democrática forjando una verdadera división e independencia de los poderes del Estado, con una defensa tenaz de nuestra población dominicana, del territorio nacional y sus fronteras, y de su soberanía nacional.

Hacemos nuestros los objetivos de avanzar en la creación gradual pero sin pausas de un Estado de bienestar social, implementar políticas sociales, educacionales, de salud que mejoren la vida de la gente y disminuyan la brecha de la desigualdad social y económica.

Todo ello dentro de una economía social, dónde se regule adecuadamente la economía aprovechando la inversión privada y empleando la inversión pública para estimular la producción, y dando plenas garantías y seguridad jurídica a las inversiones en RD y la expatriación de beneficios dentro de unas coordenadas de beneficio mutuo, para el inversor y para los intereses nacionales populares.

Nuestra meta es avanzar en el proceso democrático, no medrar. Propiciar una vida digna para todos, no para una minoría. Hacer compatibles las libertades individuales y públicas dentro de la  seguridad ciudadana y el orden público, donde nadie esté por encima de las leyes democráticas. Acabar con la impunidad de algunos privilegiados haciendo realidad la igualdad ante la ley.

La RD no está abocada a desaparecer como pueblo, como nación, porque hay una pléyade de mujeres y hombres dispuestos a hacer realidad el sueño de nuestros padres fundadores  de avanzar hacia las metas de progreso, desarrollo, distribución de la riqueza, fomento del trabajo, del orden, del civismo, de la igualdad jurídica, social y económica. Nuestro modelo es avanzar gradualmente pero sin pausas hacia la creación de una sociedad dominicana dónde tengamos libertad con pan y pan sin dictadura.

Nuestro ideal de sociedad es una que sea una síntesis de las mejores experiencias de las sociedades más igualitarias existentes en el planeta y que han sabido combinar el desarrollo económico, la distribución de la riqueza, el aprovechamiento de todas las iniciativas individuales, de asociaciones de la sociedad civil, y del poder social, con el fin de combinar la socialización de la riqueza producida, con  las más amplias libertades. No nos conformamos con menos que con lo mejor. No nos resignamos a retroceder. Vamos a luchar sin rendirnos nunca para avanzar  hacia las metas más altas que nos permitan el desarrollo de las fuerzas productivas y el desarrollo humano de nuestro pueblo.

Torrelodones,27 de febrero de 2020

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