Carlos Julio Báez Evertsz

El candidato Demócrata será Joseph B. Biden, los indicadores existentes parecen confirmarlo. Pero, ¿ya está todo decidido y lo único que le queda a Sanders es retirarse? La política es muy dinámica en estos tiempos de incertidumbres. Eso no está del todo claro, aún.

Desde que se inició la carrera por la candidatura a la Presidencia de Estados Unidos por el partido Demócrata, Joe Biden ha contado con el favor de los principales medios de comunicación y de los círculos empresariales. Biden es un veterano político que desde hace tiempo ha aspirado a la presidencia y que forma parte del “establishment”de la clase política americana. Además ha sido vicepresidente durante los ocho años de mandato de Obama.

 Los sondeos desde el inicio también le daban por seguro ganador y pese a la irrupción de Bernie Sanders, con un discurso netamente progresista que no esconde sus principios socialistas democráticos a la europea, éste fue ganando adeptos. Después de la victoria de Biden en  Carolina del Sur, Florida, Illinois y Arizona, aunque Sanders no está matemáticamente eliminado, sus probabilidades de ser elegido disminuyen.

Según los sondeos de Real Clear Politics, Biden tendría una intención de voto del 61% frente a 39% de Sanders. Las apuestas  dan por ganador a Biden  con un 86% y 3% respectivamente. De acuerdo al modelo que emplea la empresa FiveThirtyEight el ganador será Biden con 99% de probabilidad y Sanders tendría un < 1%. Afirma el analista estadístico Kiko Llaneras (El País, 22.03.2020), que con los datos disponibles si se tomara un dado y se tirara al azar Binden ganaría dos de cada tres tiradas y Sanders una. Aún así ¿podría ganar Sanders?, la respuesta sería que tendría que sacar un cinco o un seis para ganarle a su contrincante.

Existen presiones de todos lados sobre Sanders para que renuncie a su candidatura a favor de Biden, desde la prensa, desde el centro directivo del Partido Demócrata y desde el sector corporativo, pero hasta el momento tales esfuerzos han sido infructuosos. Desde el NY Times se ha escrito que “Sanders tiene tiempo. Simplemente no tiene los delegados”.(N.Cohn, 17.03.2020)  En un reportaje se expone el proceso que ha llevado a que todo “se desmorone para Bernie Sanders” (A.Burns y J. Morton, 21.03.2020).

Ahora bien, la irrupción abrupta de la pandemia del Corona virus abre un paréntesis que podría hacer que muchas cosas puedan cambiar en las percepciones de los ciudadanos y que éstas tuvieran un reflejo  en la política. Lo cierto es que se discute si las primarias deben aplazarse unos meses. Si debe inclusive utilizarse otro método para la elección presidencial y algo que es de extraordinario interés, si debe utilizarse la votación en línea.

Sobre la votación en línea afirma Dale Ho director de proyectos de Derechos de Votación de la ACLU que existe un consenso de los expertos en seguridad cibernética que en la primera potencia mundial, no están preparados para garantizar la seguridad de la votación en línea. Por tanto, no recomiendan su utilización ya que la “cura sería peor que la enfermedad”. Escalofriante leer esto. La contención y prudencia de unos, por un lado, comparada con la audacia irresponsable de otros, por esos mundos de Dios… y el diablo, en la tierra del sol.

Haciendo balance del parón que ha tenido Sanders en las primarias se considera que los fallos más notables del candidato han sido los siguientes:

1) No ha podido ganar adeptos más allá de las personas demócratas con ideas progresistas y obviamente ha tenido un rechazo  o no podido ampliar su base en aquellos de ideas más conservadoras.

2) No ha podido atraer a los votantes negros que en masa se han decantado por Biden, el vicepresidente de Obama durante sus dos mandatos.

3) Se ha negado a realizar ataques personales contra Biden rechazando acudir a la propaganda negativa. Tampoco ha querido atacarle por sus manejos dudosamente correctos en materia de negocios de sus familiares, ya que dice que estima personalmente a Biden y a su señora y que no cree que éste sea un corrupto  y,

4) que escucha cordial y amablemente pero no deja que los miembros de su equipo tomen las decisiones por él, inclusive él mismo escribe sus discursos, no dejando esa tarea -como es habitual- a “speech writers”.

Sin embargo, su contendiente tiene muchos aspectos que pudieran ser objeto de crítica ya que Biden  fue favorable a la revisión de la seguridad social de manera que esa medida recortó programas sociales para las personas indigentes o con recursos muy mermados y, fue el autor de una ley en la década de los 90 de justicia punitiva, que ha golpeado precisamente a uno de los sectores de los cuales ha recibido más apoyo: los afroamericanos.

La comunidad negra ha sido la  víctima de esos recortes sociales y de la represión pero debido a que Biden fue el presidente de Obama, todo eso se olvida por los líderes de esa comunidad que gestionan parte de ese voto. Se alinean pues con el candidato del establishment no vaya a ser que el candidato progresista gane y mejore los servicios sociales y de salud de su gente, pero eso sí, mientras tanto, gritemos a viva voz: Black lives matter!

Torrelodones, 22 de marzo de 2020